*Solo dos desniveles de esos
que no asustan a nadie se interponen entre el punto inicial y el final. Y en medio
de ambos, la playa de Soesto 860 metros de longitud de arena blanca fina desde la cual, se
mire para donde se mire, no se va a ver ni cemento ni ladrillo
*Solo naturaleza. La misma que hace desembocar en su punta norte un
pequeño arroyo que en este mes de julio lleva tan poca fuerza que no llega al
Atlantico, lo cual no le resta belleza.
*Al salir de Soesto el caminante se ve
obligado a elegir: o bien acomete la mencionada segunda subida o bien sigue
pegado a la costa, sin desnivel alguno, para descubrir la aldea pescadora de
CAMELLE al doblar la punta.
¿RECOMENDACIONES?
Ir por un sitio y volver por el otro, puesto que se trata de
una ruta lineal que implica ida y vuelta, excepto que se disponga de coche de
apoyo en Traba.
*Y es allí, dejada a las espaldas la laguna, donde espera el
único bar de la zona. La iglesia se alza arriba, recibiendo a todos los vientos
del Atlántico ya que mira si parapeto alguno hacia el oeste.
Su fachada
merece una contemplación detallada: ahí
está el Apóstol barroco a caballo, que si tuviera alma contemplaría las
preciosas puestas de sol. Una sola nave, rectangular. Varios elementos
encuadran en el arte románico.





